La ternura e inocencia de los bebés es de las cosas más dulces y sinceras en existencia. Verdaderamente los hijos son regalos de Dios. Estas tres hermanas se ponen a bailar en el carro aun a pesar de haber estado dormidas….
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?