Cuando este patito vio su pequeña piscina por primera vez no sabía qué hacer. Pero poco a poco fue metiéndose y luego simplemente no podía contener su alegría. ¡Tiene que ver su victoria al final!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?