Todos los trabajadores de esta tienda de instrumentos tomaron una pequeña pausa para ver lo bien que esta señora, ya mayor, hacía cuando se sentó a la batería y comenzó a tocar como toda una profesional.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?