El deseo de la pequeña Alyssa se hizo realidad en Disneyland. Blancanieves la llevó al pozo de los deseos y después de pedir el deseo con los ojos cerrados pudo ver a su papá vestido de príncipe. Una sorpresa verdaderamente conmovedora!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?