Paseando por las calles con su padres, esta pequeñita encontró a una bailarina bailando “tap irlandes” en medio de las calles, para su gran fascinación y alegria no pudo contenerse y empezó a imitar y bailar como la señora.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?