Este pequeño se canzó de de quitar la nieve del suelo con la pala asi que despues de lamentarse tan arduo trabajo en deseperacion grito “¡Jesús haz que se caliente!” para ya no tener que seguir quitando nieve.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?