Robin Pieters se paró sobre el escenario para interpretar el clasico “I Have Nothing” comenzando de una gran manera la canción el cantante siguió hasta terminar de una manera impresionante que dejó a los jueces con la boca abierta.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?