Stuart siempre tiene algún tipo de truco para hacer sonreír a los demás. Asi que decidió poner un botón en medio de la calle y regalar una sorpresa y un baile a los curiosos que pasaban y lo presionaban.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?