Estos padres estaban tan agradecidos tan sólo de recibir una llamada de su hijo militar. Pero cuando él les dio este shock, ¡no sabían qué hacer de la alegría!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?