A sus 105 años ese señor tuvo el privilegio y la gran bendición de conocer por primera vez al miembro mas nuevo de la familia, su tataranieto. Que bonita y emotiva reunion.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?